jueves, 13 de diciembre de 2007

NOTICIAS DE LA CONQUISTA DE QUITO

Y DEL LAMENTABLE ESTADO
EN QUE SE ENCONTRABA EL REYNO
EL PODER DEL TIRANO RUMIÑAHUI *

I

Pueblo bárbaro aún
sin plaza de toros, arzobispo, arcángeles
Rumiñahui se opone tenazmente
al progreso turístico
La Corona sabe cómo arreglar las cosas.

II

Es contratado el capitán Benalcázar
para terciar en Iñaquito
en mano a mano con el tuerto Almagro
y el matador Pedro de Alvarado.
Enterado de la feliz noticia, Rumiñahui exclama:
primero muertos que revueltos.

III

Dedín marín de do pingüé:
ruidoso concurso de los tres capitanes
Benalcázar Almagro y Alvarado en Riobamba
disputándose el primero de la tarde.

IV

Destrucción del último bastión bárbaro
avance triunfal de Benalcázar hacia Quito
Rumuñahi se repliega: quiere evitar la faena
Benalcázar lo persigue a sol y sombra
hasta que lograda su peligrosa captura
Cara de Piedra atado pies y manos
es conducido al burladero de Iñaquito



V

Benalcázar ingresa al coso
dando el clásico paseíllo…
Desatado, Rumiñahui embiste:
toro furioso
Benalcázar: manoletina y
c
r
u
z
a
d
o de pecho
la afición: zombreroz
y pañue
loz
blancoz

exige más pinchazos del de a caballo
que el matador hunda su cruz
hasta la empuñadura….

VI

Fundación de la Muy Noble y Muy Leal
San Francisco de Quito:

Benalcázar todo orejas y un rabo
inaugura la clásica verbena
bailando pasodoble con un fraile

sobre la roja calavera
del bicho.






*DIEGO VELASCO ANDRADE

De La poesía no es un libro de poemas, Colección Matapiojo, 1989

miércoles, 12 de diciembre de 2007

¿Una cosa o una vida? (quito anitaturino)


La real academia de la lengua explica que la pablara cosa es un objeto inanimado, en oposición a un ser viviente; y no solo el criterio común nos dice que un animal es un ser vivo, también el origen de este término, puesto que la palabra animalis se entendía en latín como lo que tiene soplo, es decir que tiene respiración.
Por lo tanto un animal no puede ser tratado como una cosa, tal como lo sostiene Alfonso Reece, en su artículo “toros y propiedad”, donde cree que un ser vivo puede ser agredido, usufructuado y abusado, solamente porque nació en una hacienda.
Si todo esto es tan claro e indiscutible, no se logra entender como existente personas que se divierten con el dolor ajeno, y es conocido por todos que el argumento de que “al toro no le duele”, es falaz. Y quienes digan lo contrario, que nos cuenten en que publicación científica se afirma tal absurdo, Preguntémonos, si acaso la naturaleza es capaz de crear a una especie con el único fin de que otra especie se divierta maltratándolo.
No queda claro tampoco como es que se ha creado en nuestra ciudad que se llama franciscana, y recordemos que San Francisco es el santo de los animales, una ley como la ordenanza 106, donde se legaliza a este acto cruel y se legisla a favor de una actividad privada.
Las leyes, deben responder a las necesidades de una sociedad en una época determinada, y nuestra sociedad en este siglo debe inscribirse en lo que Edgar Morin denomina ciudadanos del mundo y del universo, se debe enseñar, dice este autor en un texto encargado desde la UNESCO, que todos los seres vivos somos semejantes y todos nos merecemos respeto.
Quienes nos sentimos hermanos de todos los seres vivos, creemos que es indignante saber que a través de una ordenanza se exige al municipio la difusión de este acto denominado tradición, que definitivamente no justifica el padecimiento y el dolor de un ser vivo. Tradición por cierto también es la represión y el abuso de poder en nuestro país, y por supuesto queremos que desaparezca.
Además, las tradiciones también se inventan, así lo declara Eric Hobsbawm, con el propósito de identificarnos en prácticas adversas a nuestra forma de vida y unirnos a una identidad desequilibrada y ambigua, regida desde el poder.
Quito, no es un pueblo taurino, no es su tradición la impuesta desde la España cruel del siglo XVI, y reivindicada por los grupos de poder a través de una ley que nos hace aceptar sus prácticas crueles.
La ordenanza 106, es un atentado contra la vida de un ser vivo, un texto donde se evidencia que la única finalidad de una corrida de toros es lucrar, pues no existe dentro de los integrantes de la comisión taurina ningún representante de la cultura ecuatoriana, a pesar de que denominan a esta práctica cultura; ningún representante del deporte ecuatoriano, y denominan deporte y así consta la labor de una de las empresas organizadores de estos eventos en la superintendencia de compañías; tampoco al realizar esta ley se preguntó a la ciudadanía sobre su reconocimiento o no en ella y sin embargo la consideran como un valor inalienable de los quiteños.
Los quiteños no somos inhumanos y excluyentes, somos un pueblo hermano de todos las naciones de este planeta, no permitamos que nos identifiquen como personas crueles y violentas.

sábado, 24 de noviembre de 2007

Un perro ha muerto


Mi perro ha muerto.

Lo enterré en el jardín
junto a una vieja máquina oxidada.

Allí, no más abajo,
ni más arriba,
se juntará conmigo alguna vez.
Ahora él ya se fue con su pelaje,
su mala educación, su nariz fría.
Y yo, materialista que no cree
en el celeste cielo prometido
para ningún humano,
para este perro o para todo perro
creo en el cielo, sí, creo en un cielo
donde yo no entraré, pero él me espera
ondulando su cola de abanico
para que yo al llegar tenga amistades.

Ay no diré la tristeza en la tierra
de no tenerlo más por compañero,
que para mí jamás fue un servidor.

Tuvo hacia mí la amistad de un erizo
que conservaba su soberanía,
la amistad de una estrella independiente
sin más intimidad que la precisa,
sin exageraciones:
no se trepaba sobre mi vestuario
llenándome de pelos o de sarna,
no se frotaba contra mi rodilla
como otros perros obsesos sexuales.
No, mi perro me miraba
dándome la atención que necesito,
la atención necesaria
para hacer comprender a un vanidoso
que siendo perro él,
con esos ojos, más puros que los míos,
perdía el tiempo, pero me miraba
con la mirada que me reservó
toda su dulce, su peluda vida,
su silenciosa vida,
cerca de mí, sin molestarme nunca,
y sin pedirme nada.

Ay cuántas veces quise tener cola
andando junto a él por las orillas
del mar, en el invierno de Isla Negra,
en la gran soledad: arriba el aire
traspasado de pájaros glaciales
y mi perro brincando, hirsuto, lleno
de voltaje marino en movimiento
mi perro vagabundo y olfatorio
enarbolando su cola dorada
frente a frente a Océano y su espuma.

Alegre, alegre, alegre
como los perros saben ser felices,
sin nada más, con el absolutismo
de la naturaleza descarada.

No hay adiós a mi perro que se ha muerto.
Y no hay ni hubo mentira entre nosotros.

Ya se fue y lo enterré, y eso era todo

Pablo Neruda

viernes, 16 de noviembre de 2007

Lo que suecede después

Cuando dejamos algún animal (perro o gato), que hemos hallado en la calle en una centro de rescate, sentimos la satisfacción de haber librado de los peligros de la ciudad a una animal que quizá no podía sobrevir solo más que un par de días, sin embargo nuestra labor no debería terminar ahí, porque las protectoras de animales son entidades muchas veces, autofinanciadas, este es el caso de PAE (Protección Animal Ecuador, y sus ingresos, que dependen de donaciones voluntarias, no son suficientas para cubrir gastos básicos como alimentación y espacio. Se ven entonces obligadas a dormir a los animales que en un primer momento hemos dejado.
Mueren muchos perritos y gatos, si no los adoptamos o apoyamos económicamente a estas instituciones, podemos cambiar esta situación ayudemos a que ellos ayuden.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Adopta una mascota


Muchos perros y gatos pasean por la ciudad abandonados a su suerte y quizá a la espera de morir apropellados o desnutridos.
Se la solución al problema, si tienes un corazón noble adopta a una mascota, el cariño que nos dan es incalculable, sino mira a Rufían que te envita a hacerlo.
Si estas interesado ve a la dirección de PAE (Protección Animal Ecuador), www.pae.ec, ubicalos o llamalos.

domingo, 11 de noviembre de 2007

Attaque 77, por derecho propio, (El callejero)

Tina se viste de amarillo

El amarillo, el hermoso color al que nuestros ancestros asociaban al sol, dios mayor de su panteón; es el color que los supersticiosos toreros temen. Tina a querido ponerse ese color para decirles: basta a su actitud egoista y reclamar una cultura justa que reivindique a nuestras verdederas raices, la cultura del amor por la Pacha (tierra) y el respeto por los demás, una cultura opuesta a la fiesta sádica y excluyente de la ezquisofrénica élite latinoamericana.